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lunes, 18 de agosto de 2014

19 - ¿Quién sos?: Thorstein Veblen


Por el 14:49

Bloque Historia en UNO a UNO. Thorstein Veblen ¿Quién sos?. En esta oportunidad Nicolás Stupiski nos invita a viajar con destino a Estados Unidos de mediados del siglo XIX. No te quedes sin conocer a este Economista Institucionalista, a más de 100 años de su actividad siguen vigentes sus ideas.






Thorstein Veblen

Biografía

Thorstein Bunde Veblen nació en 1857 en Winsconsin, EEUU. Hijo de inmigrantes noruegos. Creció en la granja de su familia en Minesotta. A los diecisiete años inició sus estudios en la Carleton College, donde estuvo tres años, para luego pasar a estudiar filosofía en la Universidad John Hopkins, cuyo director era Charles Sanders Peirce, uno de los fundadores de la escuela de pensamiento conocida como “escuela pragmática”, la cual tendría una gran influencia en Veblen. En 1884 obtendría un doctorado en filosofía en la Universidad de Yale, tras lo cual no logra conseguir trabajo, por causa de ser noruego y además agnóstico. Se retira a la granja familiar por siete años, y en 1891 vuelve a la vida académica, al ingresar a la Universidad de Cornell como estudiante de economía. En 1892 se integra a la Universidad de Chicago, creada con financiamiento de la familia Rockefeller, donde obtendría su primer puesto académico como profesor adjunto. Mientras ejercía ese cargo, en 1899, publicó su primera y más influyente obra: “La Teoría de la Clase Ociosa”, y más tarde, en 1904: “La Teoría de la Empresa de Negocios”. Dos años más tarde sería expulsado de esta Universidad por mantener relaciones de índole sexual con alumnas. Pasó a Stanford University, en California, donde permaneció tres años, antes de ser expulsado por causas similares. Este episodio le valdría además el divorcio de su primera esposa. Comienza a trabajar en la Universidad de Missouri, y publica nuevos libros: The Instinct of Workmanship and the State of the Industrial Arts” (1914),Imperial Germany and the Industrial Revolution” (1915),An Inquiry into the Nature of Peace and the Terms of Its Perpetuation” (1917). En 1918, deja esa Universidad y comienza a trabajar para la Food Administration del Gobierno Norteamericano, y escribe para la revista literaria y política “The Dial”. Publica varios libros más, hasta que en 1929, unos meses antes del colapso de la Bolsa de New York, muere en California.

Influencias

Escuela de Pensamiento Pragmático: surgida a fines del siglo XIX en EEUU, esta escuela de pensamiento defendía básicamente la idea de que la verdad debía ser encontrada en los hechos reales, objetivamente comprobables. Según ellos, la verdad sólo puede surgir del mundo real, no de ideas preconcebidas. Se oponía así a las escuelas de pensamiento racionalistas y formalistas, que creían poder descubrir, a priori, verdades formales universalmente válidas y, por lo tanto, aplicables a cualquier realidad.
Escuela Historicista Alemana de Economía: surgida en la misma época que la escuela pragmática, pero con sede en Alemania, esta escuela de pensamiento económico sostenía la idea fundamental de que las acciones humanas, entre las que se incluyen las acciones de orden económico, son determinadas por la cultura dentro de la cual se desarrollan. La Historia es, por consiguiente, la disciplina que mejor puede informar acerca de los problemas económicos; no obstante, ésta no es la única ciencia que interviene en el análisis de la realidad propuesto por esta escuela: también la psicología, la ética, la geografía y la jurisprudencia, coadyuvan al conocimiento económico. Para ellos, la ciencia de la economía debe dedicarse a analizar cuestiones reales, a partir de estudios empíricos, y no a realizar deducciones formales, en base a la lógica y a postulados apriorísticos.
Evolucionismo: la influencia que ha ejercido Charles Darwin sobre los pragmatistas, así como sobre los economistas institucionales, se basa en su idea general de evolución a partir de la adaptación al medio: ante modificaciones en el entorno, los organismos responden realizando acciones que les permitan adaptarse a las nuevas condiciones. No solo los “organismos sociales” deben adaptarse al medioambiente en el que se desarrollan, sino que también los individuos deben adaptarse permanentemente a las cambiantes condiciones de vida social, política y económica. Sobre esta base, Veblen se propuso investigar la transformación evolutiva de la cultura.
(NOTA: Darwin también influyó sobre una corriente que se llamó “darwinismo social”, que defiende la idea de que la sociedad representa un entorno ante el cual las personas deben adaptarse individualmente con el objetivo de sobrevivir y no quedar fuera de la “selección natural”, esta corriente defiende, obviamente, el laissez faire. Los institucionalistas, en cambio, también influidos por Darwin, se oponen al lassez faire, debido a que consideran que, ante la amenaza de la selección natural, el ser humano, debe necesariamente adaptarse a las condiciones cambiantes utilizando la herramienta institucional de las políticas públicas.)

Legado

Veblen fue el representante más destacado de la corriente de pensamiento económico denominada Economía Institucional, de la que también han formado parte otros norteamericanos como John Commons y Wesley Mitchell. La escuela institucionalista fue una corriente que se opuso con mucha firmeza a la escuela neoclásica, la cual, a principios del siglo XX, dominaba el pensamiento económico.
Los institucionalistas, al igual que los historicistas alemanes, partían de la idea de que los comportamientos económicos estaban determinados por el entorno cultural del individuo, y no por una especie de naturaleza intrínseca universal, como creían los neoclásicos y los austríacos al predeterminar el comportamiento del homo economicus (maximizador de utilidad y minimizador de costos). Por consiguiente, todo estudio económico implicaba un análisis de la historia, los hábitos, los modos de actuar y las normas, entre otros aspectos que dan forma a una sociedad determinada. En esto también se diferenciaban de los neoclásicos, quienes pretendían haber descubierto una lógica económica universal, aplicable a cualquier sociedad.
Para Veblen el ser humano se desarrolla en un proceso evolutivo en el que debe adaptarse continuamente al medio para no ser eliminado por la selección natural. En este proceso, va generando lo que él llamó instituciones, o “hábitos de pensamiento” o “tipos comunes o dominantes de actitudes y tendencias espirituales”, los cuales se van fijando culturalmente por causa de la costumbre, pero que pueden variar si las condiciones así lo requieren. Las instituciones económicas, específicamente, son “los métodos habituales de realizar el proceso de la vida de la comunidad, en contacto con el medio material en el que vive”. Para Veblen, la economía política debía pensarse como una ciencia que estudie la evolución de esos procesos.
Veblen fue el más radical de los economistas institucionalistas, y su base más fuerte estaba en sus conceptos de “consumo conspicuo” y “ocio ostentoso”. Según Veblen, en la cultura en que él estaba viviendo, el consumo, así como el ocio, ya no eran actividades realizadas en base a necesidades o demandas razonables, sino que eran realizadas con el fin de alcanzar, y demostrar a los demás integrantes de la sociedad, una diferenciación en el status individual: se consume para “ser más que el otro”, se realizan actividades de ocio con el fin de demostrar a los otros una superioridad. Si bien, este comportamiento estaba difundido por toda la sociedad (incluyendo a la clase trabajadora), lo que más preocupaba a Veblen era el hecho de que ese comportamiento era el que regía también a los “capitanes de industria”, quienes dirigían la actividad productiva hacia el objetivo de obtener el mayor lucro posible, dejando en segundo plano la cuestión de la naturaleza, cantidad y calidad de los bienes que se producían. Se produce aquello que, por su capacidad de atraer excedentes del mercado, benefician a los hombres de negocios en su competencia por status, y no aquello que sería de óptima utilidad para la sociedad. Bajo este paradigma de comportamiento, la industria se dedica incluso a modificar los hábitos de los individuos a través de la herramienta de la publicidad, creando necesidades ficticias y productos superfluos. Según Veblen, el poder de este grupo era tal que incluso se apoderó de instituciones universitarias y otros núcleos generadores de ideas, moldeando el pensamiento de la sociedad según su conveniencia.
Si bien, el pensamiento de Veblen no estuvo exento de defectos, tales como su creencia de que la cantidad de producción es el más fiel indicador de la prosperidad, o que la ganancia de un agente implica necesariamente la pérdida de otro, su influencia en la historia del pensamiento económico fue enorme, siendo precursor de economistas como Clarence Ayres y Kenneth Galbraith. Y, aún en la actualidad, más de cien años después de sus días de actividad, sus ideas tienen un valor incalculable y una vigencia que amerita rescatarlas y aprender mucho de ellas.


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